Prosigo a la meta


JEHOVÁ ME  HA HECHO VIVIR



Lucas 18:27

El les dijo: Lo que es imposible

para los hombres, es posible para Dios.


La ilusión más grande del ser humano es encontrar la solución a sus problemas, y el más grande deseo del creyente, es poder recibir lo que la biblia promete. Hoy vamos a enfocar nuestra atención en el Dios que  es capaz de hacer lo imposible, posible. 


Cuando nos atrevemos a creer que Dios es la fuente de todo lo que necesitamos, es entonces que miramos su actuar de manera sobrenatural, tanto en el orden  espiritual como en el orden material. 


No se como, ni se lo puedo explicar, pero cuando dependemos de Dios, es Dios quien se las ingenia por así decirlo para ayudarnos en nuestras debilidades y conflictos. El Señor hace valer su poder y su gloria de la forma en que soberanamente él desea hacerlo.


Pero nos toca a nosotros creer que Dios sabe como hacer las cosas y cuando hacerlas. Es bajo esta condición de creer  que observaremos.



LA FIDELIDAD DE DIOS


Deuteronomio 1:34-36

Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, excepto Caleb hijo de Jefone, él la verá y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos porque ha seguido fielmente a Jehová.  


Caleb fue fiel desde un principio. Como miembro del grupo de espías que primero inspeccionó la tierra prometida vio grandes ciudades y gigantes, pero sabia que Dios ayudaria al pueblo a conquistar la tierra. A causa de su fe Dios le prometió una tierra para él personalmente. 


Cuarenta y cinco años más tarde Caleb recibió la tierra. Lo interesante es que su fe seguía firme. Aunque todavía había gigantes en la tierra, sabía que el Señor le ayudaria a conquistarlos. 


Hoy explicaremos cómo podemos descansar en las promesas de Dios durante las tres etapas que componen una promesa. A la primera etapa le hemos llamado.


El TIEMPO DE ESPERA


Queridos lectores, tal vez ustedes han orado durante años por algo y aun no ven la respuestas. Sin embargo, la historia de Caleb nos enseña una poderosa verdad. Dios siempre cumple Sus promesas, sin importar cuanto tiempo pase.


Pensemos en las diferentes áreas de nuestra vida dónde estamos esperando una respuesta. La sanidad de un ser querido, la restauración de una relación, o el cumplimiento de un sueño. Aunque el tiempo parezca largo, Dios está obrando en el proceso. Cada día de espera es una oportunidad para crecer en fe, y aprender a depender más de Dios.


La espera puede ser difícil. Cuando Dios nos da una promesa, esperamos verla cumplida de inmediato. Sin embargo la espera no es un tiempo perdido, es un tiempo de preparación. Caleb esperó cuarenta y cinco años para recibir la tierra prometida, pero durante ese tiempo fue Dios quien lo mantuvo con vida, dándole fuerzas y fortaleciendo su fe y su carácter.  Escuché las palabras de Caleb cuando su edad era de ochenta y cinco años.  


Josué 14:10-13

Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moises, cuando Israel andaba por el desierto, y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.


Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió, cuál era mi fuerza entonces, tal es mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame pues ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día, porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y hay ciudades grandes y fortificadas. 


Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehova ha dicho. Josue entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad.


Esto nos recuerda que la fidelidad de Dios nunca falla y que su tiempo siempre es perfecto. Aquí cabe hacernos la pregunta ¿Cómo se obtienen las fuerzas, para esperar las promesas de Dios? De acuerdo con las escrituras es Dios mismo quien nos provee las fuerzas para esperar en sus promesas.


Isaías 40:31

Pero los que esperan a Jehova tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las aguilas, correran y no se cansaran, caminaran y no se fatigarán.


Esperar en Jehová significa confiar en Dios, saber que su fuerza prometida nos ayuda a levantarnos por encima de las dificultades de la vida y ser pacientes para esperar el cumplimiento de las promesas que se encuentran en su palabra. Ahora con la espera se entra a vivir la segunda etapa de la promesa.


TIEMPO DE INCERTIDUMBRE


Es fácil confiar en Dios cuando todo va bien, pero la verdadera fe se demuestra cuando seguimos confiando incluso cuando no vemos resultados inmediatos. Caleb podría haberse desanimado al ver que los años pasaban y la promesa no llegaba, pero eligió confiar en la fidelidad de Dios.


La historia de Caleb nos muestra que la fidelidad de Dios no depende del tiempo, sino de su carácter. Cuando Dios hace una promesa, Él la cumple. Cuando en el tiempo de espera, sintamos que el peso de la incertidumbre nos agobia es bueno recordar y tener presente lo que la biblia nos dice en.


Números 23:19

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.


El tener presente que Dios no miente y no se arrepiente nos ayudará a esperar hasta que llegue la última de las etapas.


EL TIEMPO DEL CUMPLIMIENTO


Cuando finalmente vemos cumplida la promesa de Dios, experimentamos un gozo indescriptible. Para Caleb recibir la tierra prometida no solo fue el cumplimiento de un sueño, sino también la confirmación de que Dios nunca falla.


Este mismo principio se aplica a nosotros hoy, la biblia está llena de promesas que nos recuerdan que Dios nunca nos abandona, y podemos estar seguros de que todas las promesas Él las cumplirá. Tal vez no en el tiempo que nosotros esperamos, pero es necesario recordar que Su tiempo siempre es perfecto.


Los recursos de Dios para bendecir a sus hijos son ilimitados, Pero tenga en cuenta que cuando Dios habla, ya sea para bendecir, o para dar su juicio ninguna de sus palabras cae a tierra. Todas se cumplen. Vamos a ilustrar lo que estamos diciendo  con un ejemplo bíblico del Antiguo Testamento.


1 Samuel 3:1-5

El joven Samuel ministraba a Jehova en presencia de Eli, y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días, no había visión con frecuencia. Y aconteció un día que estando Eli acostado en su aposento, cuando sus ojos empezaban a oscurecerse de modo que no podía ver.


Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios, y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehova llamó a Samuel, y él respondió, Heme aquí. Y corriendo luego a Elí dijo. Heme aquí  ¿para que me llamaste? y Eli le dijo, yo no he llamado vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.


Aunque Dios había hablado audiblemente con Moisés y Josue, fue rara la vez que lo hizo durante el periodo en que Israel estuvo gobernado por los jueces. En los tiempos de Eli, no hubo profetas que dieran a Israel mensajes de parte de Dios. 


Aquí surgen las preguntas: ¿Por qué la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días? ¿Por que no había visión con frecuencia?  Bueno, si observamos la aptitud de los hijos de Eli, notaremos que o se negaban a escuchar a Dios o simplemente permitian que la ambición se interpusiera entre ellos y cualquier comunicación con Dios.


1 Samuel 3:8-10

Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Eli, y dijo. Heme aquí  ¿Para que me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel. Ve y acuéstate, y si te llamare, dirás.  Habla, Jehová, porque tu siervo oye.


Así se fue Samuel y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces. ! Samuel, Samuel ! entonces Samuel dijo. Habla porque tu siervo oye.


La gente esperaría como algo natural que Dios hubiera dado un mensaje audible al sacerdote Elí y no al niño Samuel. Eli era mayor y más experimentado, y ocupaba una posición adecuada. Pero la cadena de mando de Dios se basa en la fe, no en la edad o en la posición.


Para encontrar seguidores fieles, Dios puede utilizar canales inesperados. Prepárese para trabajar para el Señor en cualquier lugar, en cualquier momento y a través de cualquiera persona que Él escoja. Ahora escuchemos la visión que Dios dio al joven Samuel.   


1 Samuel 3:11-14

Y Jehová dijo a Samuel. He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retinerán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Eli, todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin.


Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe, porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto yo he jurado a la casa de Eli que la iniquidad de la casa de Eli no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.  


Las palabras que Dios habló a Samuel eran de juicio contra la casa del sacerdote Eli. Samuel temía descubrir la visión a Eli, pero se lo manifestó todo sin encubrir nada, ahora tome nota los versículos que a continuación leeremos especialmente el verso diecinueve dice que Jehova estaba con él y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras, todas se cumplieron. Y todo Israel conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. 


1 Samuel 3:15-20

Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Eli. Llamando pues, Eli, a Samuel, le dijo. Hijo mío, Samuel. Y él respondió. Heme aquí. Y Eli dijo. ¿Que  es la palabra que te  hablo? Te ruego que no me la encubras, así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo.


Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo. Jehová es haga lo que bien le pareciere. Y Samuel creció y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. 


PUNTO DE REFLEXIÓN

Por favor preste atención, nuestro punto de reflexión es este: Cuando confiamos en el plan de Dios podemos estar seguros de que Él obrará a nuestro favor.  Así como Caleb, nosotros debemos ser fieles a Dios, no solo al principio de nuestro camino con Él, sino también a lo largo de nuestra vida. Nunca debemos dormirnos sobre nuestros laureles o apoyarnos sobre nuestros aciertos del pasado.


MI ORACIÓN

Señor permite que podamos permanecer firmes en tus promesas para nosotros descritas en la biblia, sin importar el tiempo que tengamos que esperar pues tu nos sostendras y nosotros podremos decir igual que Caleb Jehová me ha hecho vivir todos estos años, por tu palabra renovaremos nuestras fuerzas en la espera, en la incertidumbre, hasta llegar al cumplimiento. Amen.  


Toque el enlace para escuchar:


Comentarios